Diciembre nos dejó un poco KO… entre cenas, brindis y excesos navideños, nuestro paladar también necesita su momento detox. Por eso, os proponemos hacerle un reset sensorial. Tranquilo, winelover: no vamos a abandonar el vino. Se trata de afinar de nuevo nuestra sensibilidad gustativa y volver a disfrutar de los sabores de manera más nítida, fresca y ligera.
¿En qué consiste un reset sensorial?
La idea es sencilla:
🔄 Reducir intensidad
🔄 Recuperar frescura
🔄 Volver a vinos nítidos y ligeros
🔄 Bajar grados alcohólicos e incluso, si apetece, probar alternativas sin alcohol o baja graduación
Enero es el momento perfecto para descubrir vinos que nos ayudan a recuperarnos de diciembre, sin sacrificar placer ni sabor.
¿Qué caracteriza a un vino ideal para un detox sensorial?
Los vinos más adecuados para ese reset sensorial suelen compartir un perfil muy concreto:
✅Aromas primarios nítidos: huelen a fruta y flores, no a madera.
✅Boca ligera y refrescante: que invita a seguir disfrutando, sin saturar el paladar.
✅Mayor acidez natural: aporta frescor, tensión y sensación de limpieza en boca.
✅Poco o nada de barrica: menos tostados, menos volumen y menos dulzor residual.
✅Menor graduación alcohólica: no necesariamente sin alcohol, pero sí más ligeros y fáciles de beber.
¿Qué estilos de vino que nos pueden ayudar?
Blancos frescos para limpiar el paladar
Tintos ligeros y frutales
Espumosos Brut Nature. Cero azúcares añadidos.










