Barcelona Wine Week vuelve a consolidarse como la gran cita del vino español, reuniendo a más de 1.350 bodegas y 26.000 visitantes profesionales en Barcelona. Y sí, nosotros estuvimos allí: tres días intensos de catas y aprendizajes.

El clima general es optimista.
Nunca se había producido en España tanta diversidad, tanta calidad y tantos estilos distintos como ahora.
Pero, ojo 👀: también se perciben cambios claros en hacia dónde va el consumo. Te contamos lo que parece que se está moviendo en el mundo del vino.

El vino ya no se bebe en casa… (bueno, sí, pero fuera manda)

📍 El 94 % de los consumidores de vino en España dice que lo toma en bares y restaurantes. Casi 9 de cada 10. No es un dato menor: el vino se ha vuelto aún más social. 👉 ¿Qué significa esto?

  • El vino mayoritariamente se comparte: con amigos, con comidas, en planes improvisados.
  • Hay más curiosidad por nuevas variedades, elaboradores y vinos con historia. Las 3R (Rioja, Ribera, Rueda) siguen ahí, pero ya no lo explican todo. El winelover quiere descubrir, salirse del camino marcado y probar algo distinto… si alguien se lo pone fácil.
  • Crece el interés por wine bars y restaurantes con cartas bien pensadas, diversas y con información atractiva.

Los jóvenes están redibujando qué significa “vino”

📍Los consumidores de 18 a 29 años se relacionan con el vino de otra manera. No buscan complicaciones, pero sí buscan calidad. 👉 ¿Qué piden?

✔️ Vinos frescos, ligeros y fáciles de beber

  • Blancos jóvenes de variedades mediterráneas y atlánticas.
  • Rosados frescos, en claro auge.
  • Tintos ligeros, que se beben sin cansar.
  • Vinos de menor graduación alcohólica, no solo sin alcohol. Responden a estilos de vida más ligeros, sostenibles y a la idea de beber mejor.

✔️ La calidad importa (y el contexto también)
No solo cuenta lo que hay en la copa, también la sostenibilidad, el relato y el porqué del vino. Triunfan los vinos que conectan con el consumidor desde el territorio y la identidad.

✔️ Menos solemnidad
Vinos inmediatos, bien hechos, que se disfrutan sin entrar en argumentos de cata. No se busca una clase magistral, sino una historia que acompañe el momento.

✔️ El formato no es lo esencial
En botella, lata, tapón de rosca, formatos individuales: lo clave es la practicidad y que el vino encaje con el momento de consumo. De ahí el interés por opciones informales, espumosos modernos y formatos más flexibles.

🎯 En resumen: menos ritual, más experiencia. Ojo, la calidad sigue siendo clave. En un mercado tan amplio y diverso, los vinos planos o impersonales pasan desapercibidos.

¿Ejemplos vivos que vimos en Barcelona Wine Week?

📍Todo esto no es teoría. En los stands se vio muy claro cómo el sector ya está respondiendo a estos cambios. Hemos catado y tomado nota de todo. 👉 ¿Con qué nos quedamos?

✔️Casal de Armán (Ribeiro), Lagravera (Lleida), Frontonio (Valdejalón)
Territorio, sostenibilidad y expresión como punto de partida. Vinos de mínima intervención como Finca Os Loureiros (100% Treixadura, fresco y atlántico) o La Pell de Lagravera, elaborado con variedades antiquísimas y poco conocidas, muestran cómo el paisaje y la viticultura se traducen en identidad y coherencia en copa.
Y mención especial para Fernando Mora, que acaba de lograr 99 puntos Parker con Alas de Frontonio La Tejera, confirmando el momento extraordinario del proyecto.

✔️Viña Salceda (Rioja), Sabinares (Arlanza), Ponce (Manchuela)
Una lectura muy actual del origen, con tintos más fluidos y accesibles, donde pesa más la frescura que la estructura. Clos Lojen es probablemente uno de los mejores vinos en relación precio-placer del mercado, mientras que Ponce Tinto, El Temido o PicoPalomares destacan por su equilibrio y facilidad para beber.
Y Entresierras fue uno de los grandes descubrimientos: aún no está en el mercado, pero apunta a ser uno de esos blancos de Rioja que rompen prejuicios y demuestran que la región tiene mucho más que contar. ¡Apúntatelo!

✔️Chivite (Navarra), Perelada (Empordà)
Clásicos reinterpretados desde perfiles más frescos, gastronómicos y actuales. Los rosados de Chivite son pioneros y atentos a los Finca Legardeta, preludio de los grandes Colección 125. Están en nuestrop TOP. Igual que el nuevo Garrigal Vinyes Velles de Perelada, 100% Cariñena del Empordà. Profundidad y carácter, sí, pero con una lectura más contemporánea y accesible.

✔️Dominio de Elbio (Ribera del Duero), LaUnidad (Gredos-Cebreros)
Proyectos nuevos que lo clavan: calidad, frescura, imagen e historia. Un Ribera más ligero, preciso y pensado para el disfrute, que conecta muy bien con lo que hoy busca el consumidor. Y una Garnacha de Gredos, ligera, moderna y desacomplejada. Para sorprender a cualquiera.

✔️Júlia Bernet (Corpinnat)
Confirma el auge de espumosos frescos y precisos, con largas crianzas y espíritu viñador. Viticultura de montaña, orgullo Corpinnat y burbujas que son puro disfrute. Nos gustan todos pero muy atentos a Maria Bernet, con 120 meses de crianza, Premio Vinari al Mejor Espumoso Catalán 2025. Im-pre-sio-nan-te.

✔️Ocampo (Tenerife), La Melonera (Sierras de Málaga)
Con Jonatan García (Suertes del Marqués) en Tacoronte-Acentejo como referencia, es un gran ejemplo del interés creciente por regiones atlánticas, variedades locales y vinos con personalidad propia. Vidueño es un blanco vibrante y expresivo que resume muy bien por qué estos territorios están ganando protagonismo. Y La Melonera desde Ronda, en las Sierras de Málaga, vinos de producción muy limitada, variedades únicas y salinidad andaluza.

📌 Conclusión final

🍷 El vino se bebe en compañía.
📊 La hostelería es el gran escenario donde todo ocurre.
👩‍🎤 Los jóvenes impulsan vinos más frescos, ligeros y menos ritualizados.
🔎 El sector responde con diversidad, identidad y ganas de conectar.

El vino no ha perdido valor. Ha ganado momentos, formatos y nuevas formas de disfrutarse. Un gran momento para los winelovers, ¿no creéis? 🍷✨